lunes, agosto 18, 2008

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mirada abajo

Diez y ocho

me aterra ver como se envenena el alma con orgullo,
ese orgullo no satisface, te ensucia...
se alimenta de si mismo, y solo queda la nada al final
y un sentimiento e ira, y hambre de mas orgullo...

Al final no sirve de mucho el orgullo,
solo hay que seguir adelante,
callendose y parandose,
y por sobre todo
mostrando una sonrisa, como dicen por ahi,
las sonrisas se contagian.

no es mi plan de vida cotidiano, pero me gustaria que lo fuera, un 18 como hoy, bueno ayer, uno se atrevio, y el otro tambien, hoy cumplimos un año y medio, de estar juntos con mi amor, si mi amor que me lleno el alma, y aunque aveces siento que lo hago todo mal, que lo hago sufrir, aveces pienso que pienso mucho, y en eso caigo en el daño de preguntar cosas que nisiquiera el, y lo peor, que yo se, que no se le ocurriria jamas, lo quiero mucho, aun con su orgullo.

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